Marina Snitcofsky
Aprendizaje memoria y cogniciónIntroducción
La memoria y el aprendizaje han sido objeto de estudio desde tiempos inmemoriales, por el interés por comprender los procesos cerebrales que hacen posible que la información adquirida pueda ser “almacenada” y posteriormente “utilizada”, así como por comprender disfunciones de la memoria, como las amnesias. La memoria es un concepto que resulta abstracto, ya que sugiere algo etéreo, intangible y no localizable. Sin embargo, las neurociencias han avanzado en su estudio y actualmente se conocen muchos detalles acerca de su formación, “almacenamiento” y utilización.
Se llama aprendizaje a la exposición del individuo a una nueva experiencia; y memoria al proceso a través del cual ese conocimiento adquirido durante el aprendizaje es codificado, almacenado y posteriormente evocado, dejando un trazo duradero en el cerebro (traza o huella mnémica).
La cognición es el conjunto de procesos utilizados para generar comportamientos flexibles y adaptativos en las especies. En los animales suele ser estudiada, principalmente, por comparación con la cognición humana, a través de las disciplinas conocidas como Psicología Comparada y Etología Cognitiva.
Se ha descripto que varios factores pueden afectar negativamente el aprendizaje y el procesamiento cognitivo, como la exposición prolongada al estrés (o distrés), factores que afecten los sentidos y la percepción, factores genéticos, factores ambientales (por ejemplo nutricionales, relacionados con la disponibilidad de energía para el cerebro, o estrés oxidativo). Por otra parte, enfermedades neurodegenerativas como el Síndrome de Disfunción Cognoscitiva y otras demencias seniles, afectan seriamente la capacidad de adquirir nuevos aprendizajes, producen pérdida de los aprendizajes adquiridos previamente (probablemente por afectar la evocación de memorias ya formadas), y alteran mecanismos cognitivos sociales (comunicación social), espaciales (memoria espacial o navegación) y temporales. Se ha obtenido suficiente evidencia como para considerar a las especies canina y felina como excelentes modelos para comprender procesos fisiológicos y patológicos relacionados con la cognición humana, ya que tanto la fisiología de la formación de las memorias, como la fisiopatología de las enfermedades neurodegenerativas seniles que la afectan, son muy semejantes en estas especies.
